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¡Hola homoeconomicus y feminaeconomicus! Debo confesarles que los extrañé. El día de hoy, quise hacer un pequeño paréntesis respecto a mi entrada anterior. Antes de iniciar espero que en casa y con su familia todo esté bien, estamos pasando tiempos difíciles, en los cuales necesitamos más que nunca ser certeros en nuestras decisiones. Por eso el día de hoy te voy a escribir una pequeña reflexión sobre una pregunta que he escuchado a lo largo de la estancia de este bicho que acecha nuestras vidas “el COVID-19”, y la pregunta del millón es la siguiente: ¿Me debería vacunar o no me debería vacunar?

A lo largo de esta pandemia, puedo asegurarles que muchos de nosotros nos hicimos esa pregunta, y ¡no se sientan mal!, este cuestionamiento es totalmente normal, ya que vacunarse es una decisión individual que debe tomarse con cierta «racionalidad», pero debido a que está decisión se ha tenido que tomar bajo incertidumbre, la respuesta a esta pregunta no es tan sencilla.

Como lo he comentado en mis entradas anteriores, la economía se trata de decisiones individuales, y la suma de estas pequeñas decisiones individuales, dependiendo de la situación, puede o no tener repercusiones económicas. La decisión de vacunarse o no, es una simple decisión, que aunque no lo crean tiene consecuencias económicas bien interesantes. 

Y para analizar algunas de estas situaciones, de donde podríamos partir es de lo siguiente: ¿Por qué como sociedad y cómo individuo nos debería importar vacunarnos?

Bueno como todos ya sabemos, las vacunas (en general) al aplicarse en nuestro cuerpo nos generan cierta inmunidad, y esta inmunidad disminuye la probabilidad de enfermarse, en nuestro caso específico nos genera cierta inmunidad contra el COVID-19. Si quisieras analizar en términos económicos la decisión individual de vacunarse, entonces esta acción disminuiría el costo de oportunidad de enfermarse gravemente de COVID-19, es decir si nos vacunamos en lugar de enfermarnos gravemente y tener que pagar cuentas hospitalarias que ascienden a 1 millón de pesos, tal vez ya vacunados, este pago lo reduciremos en un 99.995%.

Lo anteriormente comentado, es una repercusión económica individual, y entonces, ¿Cómo sociedad porque nos interesaría que nuestra familia, amigos o vecinos tuvieran cierta inmunidad? Pues nos interesaría por la externalidad positiva que pudiera generar.

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En economía, las externalidades son aquellas acciones o actividades que generan un beneficio (externalidad positiva) o un costo (externalidad negativa) a otra persona, sin que esta persona pague por esta acción. Volviendo a lo de las vacunas, que mi familia/amigos/vecinos estén vacunados me generan una externalidad positiva, ya que si ellos se vacunan, esto genera que disminuya la probabilidad de contagiarse de esta enfermedad. 

Y entonces, si esta decisión de vacunarse de manera individual y colectiva disminuyen los costos de oportunidad y nos generan externalidades positivas, ¿por qué aún existen personas que deciden no hacerlo? Bueno aquí la respuesta pudiera ser debido a que no tenemos los mecanismos eficientes de incentivos para que los individuos reaccionen ante estas externalidades. Cuando existen externalidades (a pesar de que sean positivas) generan fallas en el mercado, y por lo regular estas fallas de mercado se arreglan mediante mecanismos de incentivos, los cuales al tratarse de un tema público los responsables de generarlos son el Gobierno. Un ejemplo de mecanismo de incentivos, son los países que han ofrecido vacunación gratis a los turistas, tal es el caso de algunos estados de Estados Unidos. Esta simple política ha logrado que las tasas de vacunados aumenten en algunos países, en especial en México, ya que al ser país vecino algunos se trasladaron a este país vecino para obtener la vacuna.

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En conclusión, en mi caso lograr contestar la pregunta de un millón, no solo ha tenido como consecuencia el cuidar de mi salud y la de mi familia, si no contestar esta pregunta me ha ayudado a  prevenir las repercusiones económicas que se pudieran presentar ante dicha situación. 
Cuídense mucho, esto todavía no se acaba…sean conscientes de cada una de las decisiones que toman porque esa decisión les podría costar un millón!

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